La utopía extraviada

                                                                                                                   Para Óscar Sauri  Me pregunto qué negocio es éste en que hasta el deseo es un consumo.  Silvio Rodríguez   —¿Le gusta? Yo estuve allí, en la Plaza de la Revolución, el día en que Korda tomó esa foto. La voz del viejo se dirige al hombre que, vaso en mano, contempla absorto el…

Una larga estación de felicidades

Nada más atravesar la puerta, Adolfo se topó con los ojos cafés, vivos y grandes, de una joven de tez oscura y sonrisa fácil que lo miró de arriba abajo y con tono complaciente soltó buenas tardes, siéntese, el doctor lo recibirá en unos minutos. En ese momento, como si esa voz abriera un dique…

“Quizás, quizás”

Entonces tenía diecinueve, estudiaba Derecho igual que tú y recién me habían contratado en la misma dependencia de gobierno donde Elsa asistía al Delegado, un dinosaurio de la vieja guardia priista —gordo, sudoroso, velludo, siempre de guayabera—, al que apodaban el Mataperros, de quien se contaba que había asesinado, a punta de batazos, con todo…

Misiones

Gloria Jeans Coffe. 7.30 A.M. Suelo venir todos los días a escribir a este café moderno, elegante, silencioso, ubicado muy cerca de mi casa, donde sirven los mejores capuchinos de la ciudad y ponen buen jazz. Una hora y media de trabajo literario antes de ir al trabajo alimentario. Por lo regular cuando llego, sé…

Insomnios

Para Rosa Beltrán Otra vez, otra vez ese llanto en la madrugada; debería voltear, abrazarla, acercarme, cumplir el rito del marido amoroso, hacerle creer que comparto su pena, que me duele también el estado de su madre; sin ningún pudor el llanto sube de tono, no va a parar hasta que me levante y la…

Causa perdida

Se lo merecían, solitos se lo buscaron, quién les manda a estar secuestrando camiones. Una bola de indios revoltosos, eso es lo que eran. Pero no todos  lo entienden así, ahora mismo mi mujer se desespera porque ya no podrá participar en la marcha. Parapetado detrás de las páginas del periódico, mientras bebo mi primer…

Última estación

De pronto, el tren se detiene. Todavía somnoliento miro por la ventanilla: tanta desolación parece advertirme que vengo en balde.  En  mi reloj, las dos de la tarde.  He dormido casi cuatro horas.          Durante el viaje sólo me han acompañado el maquinista y el que recoge boletos. Escogió mala hora, me dicen cuando estoy…