El Partido Verde en la de Ultrón

nino-verdePor Carlos Martín Briceño

Según el PVEM, en la casa donde vivo desde hace más de quince años, habita también una tal María Nut.

Digo esto porque desde que comenzaron los tiempos de las campañas electorales, han llegado a mi domicilio varios sobres cerrados dirigidos a esta desconocida a quien imagino miembro activo del partido del tucán.

Por cura curiosidad (no obstante la falta de respeto que esto significa),  desoyendo las advertencias de mi mujer, esta mañana, mientras desayunaba unos huevos revueltos con chaya y un vaso grande de jugo verde (pura coincidencia) decidí abrir uno de estos sobres.

“¡Muchas gracias por ser Verde! Y porque eres Verde, y queremos promover la cultura, ahora tenemos para ti 3 boletos de cine para que vayas al Cinemex de tu preferencia y ¡disfrutes la película que más te guste!” (sic)

avengersAsí, con ese entusiasmo contagioso, la directiva del partido anunciaba a la suertuda de María que, nada más “por ser verde”, podía irse al cine gratis a ver la película que le viniera en gana. Entonces me entró un remordimiento horrible. Por mi culpa, María ya no podría llevar a sus hijos a culturizarse y disfrutar, quizá, de  “Los Vengadores 2: la era de Ultrón”.

¿Qué debía hacer? ¿Llamar a la sede yucateca del partido del Niño Verde y avisarles? ¿Buscar a María Nut en el Facebook y mandarle un inbox para confesarle todo? ¿Llamar a la oficina de correos y advertirles de su error?

Ya más tranquilo, luego de meditarlo un poco, en tanto le daba el último sorbo a mi jugo verde, decidí que no iba a hacer ninguna de las tres cosas anteriores. Me quedaría con los boletos. Después de todo, reflexioné, un partido que es capaz de gastar millones de pesos provenientes de los impuestos de todos los mexicanos para anunciarse en las páginas de TV y Notas, promocionarse en televisión y en las pantallas de los cines, enviar boletos gratis, entregar tarjetas de descuento y otras linduras para hacerse de la simpatía de los electores, es poco probable que le importe el destino de los boletos dirigidos a su afiliada María Nut.

Mientras guardaba los boletos en mi cartera recordé que en la radio recién había escuchado que el PVEM, a la fecha, lleva acumulados más de 200 millones de pesos en multas impuestas por el órgano regulador de las elecciones por incurrir en prácticas de este tipo. Hice cuentas y traté de imaginar cuántas cosas se podrían hacer en el país con este dinero y con los casi 445 millones de pesos que se le habían entregado en este año al mismo partido para financiar sus campañas. Algo está verdaderamente podrido en México, concluí.

Antes de levantarme de la mesa pensé que, con todo y la imperfección de nuestra democracia, a los mexicanos aún nos queda una revancha contra los partidos: votar en los comicios por quien nos venga en gana. Que así sea.

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