Campo de guerra o cómo reencausar el futuro de la humanidad

campo-de-guerra*Tengo el compromiso de ser amigo y apoyo para México en sus esfuerzos para eliminar el flagelo de la violencia y de los cárteles de la droga responsables de tantas tragedias.

*Palabras pronunciadas por Barack Obama durante la  reunión que sostuvo recientemente con su homólogo mexicano.

Como si los narcotraficantes fueran los únicos que envilecieran el clima en el país. Como si el imparable crecimiento del crimen organizado nada tuviera que ver con el consumo desmedido de la droga en Norteamérica, ni con el blanqueo en los sistemas financieros. Como si el apogeo de la corrupción dentro de las instituciones gubernamentales mexicanas no existiera.

Su ofrecimiento no es novedoso. En Junio del 2008, aquí mismo, en esta ciudad que celebra ahora su 472 aniversario, George Bush y Felipe Calderón firmaron la Iniciativa Mérida, tratado que autoriza a los estadounidenses a inmiscuirse en el combate al narcotráfico en territorios de México y Centroamérica, y cuyos principales logros han sido las fallidas operaciones encubiertas, “Rápido y Furioso” y” Receptor abierto”.

Lo irónico, seis años después, es que el congreso de la Unión Americana solo ha autorizado 1.2 millones de dólares para la compra de armamento y sistemas de telecomunicaciones, cantidad que palidece frente a los 23 mil millones de dólares que mueve anualmente el crimen organizado en México. (La fuente, en ambos casos, es la página de la embajada de los Estados Unidos y, desde luego, no guarda parangón con la cantidad de muertos que ha provocado esta guerra).

Situaciones así constituyen, según Sergio González Rodríguez, autor del libro que hoy nos ocupa, el vasto Campo de guerra en el que vivimos inmersos los habitantes del planeta desde hace un par de décadas.

“El mundo emergente”, dice el ensayista, “es un escenario bélico”.  “El problema del narcotráfico y la violencia en América Latina”, afirma, “está lejos de reducirse a un juego de policías y ladrones, o de simple orden criminológico: atañe a la economía, la política, la sociedad y la cultura”.

González Rodríguez –novelista, crítico literario, músico y periodista, autor de más de una decena de libros, entre los que destacan los ya clásicos Huesos en el desierto, una perturbadora investigación acerca de los feminicidios en Ciudad Juárez, y el Hombre sin cabeza, que desentraña el fenómeno de los decapitados producto de la guerra contra el narco–, en éste, su Campo de guerra, además de afirmar que el crimen organizado se ha enquistado de  manera irreversible en los gobiernos de América Latina, plantea una tesis  arriesgada: que los seres humanos, “en la actualidad y hacia el porvenir, debido al avance de la tecnología, vivimos inmersos en la era del Transhumanismo planetario, un tiempo donde las personas están cada vez más sujetas a un régimen de control y vigilancia debido al modelo de civilización que se ha impuesto en el planeta desde la última década del siglo XX”. Y que este modelo incluye, “no solo el dominio militar a través del comando unificado por Estados Unidos en operaciones multinacionales, sino también la búsqueda de un marco normativo común para la política, la economía, la seguridad y el medio ambiente que actuaría por vía de diversas instituciones internacionales”.

Aunque parecen de difícil comprobación, estas aseveraciones son provocadoras. Inevitablemente mueven a reflexión profunda. Y es entonces cuando uno se pregunta si tanta corrupción, narcotráfico, guerra y muerte no obedecen en realidad a una muy bien pensada estrategia desestabilizadora cuyo objetivo es confundir lo ilícito con lo legítimo para que todo se mantenga igual y los poderosos continúen lucrando, inamovibles, desde sus bunkers inalcanzables.

Vale la pena señalar que González Rodríguez, siempre interesado en buscar el sentido último de las cosas, sustenta el trabajo de su Campo de guerra, ganador del prestigiado Premio Anagrama de Ensayo 2014, en una copiosa bibliografía que incluye más de 80 libros y documentos, donde destacan dos tratados: el Global Trends 2030, del National Intelligence Council y el Joint visión 2020. America’s military-preparing for tomorrow, de la National Defense University, que pueden ser consultados libremente en la red.

Ahora bien, independientemente de su contenido periodístico, Campo de guerra representa, sin duda, un esfuerzo legítimo por tratar de hallarle una explicación coherente al caos del mundo, un elaborado intento por explicar los orígenes de la situación de desasosiego que vivimos en la actualidad. Y para ello, Sergio González formula tres conceptos que enriquecen el análisis académico de la compleja realidad planetaria, mayormente desde el ámbito latinoamericano: El An-Estado, una entelequia política, la cual identifica a México, donde se simula legalidad y legitimidad al mismo tiempo; la Anamorfosis de la víctima, fenómeno donde, ante la imposibilidad de acceder a la justicia, a la víctima no le queda otro remedio que gravitar kafkianamente en torno de la ley (caso Ayotzinapa, vgr.) y, por último, el Transhumanismo planetario, término acuñado como réplica a la globalización y postmodernidad, sobre una evocación de la teoría Orwelliana pero llevada a sus últimas consecuencias y que describe nuestra era.

¿Hasta qué punto somos dueños de nuestras vidas? ¿Será que en nuestra ignorancia somos presas de perversos juegos de personas, de los designios de amos sin rostro, como advierte Octavio Paz en su poema Piedra de sol? Día tras día, sin imaginar los efectos que pudiera traer a sus vidas, inocentemente, la gente llena los campos de las redes electrónicas con sus datos personales, fichas comprometedoras que podrían ser usadas en su contra. En este sentido, sin importar la clase social o el nivel socioeconómico, el desasosiego del hombre ante la tecnología es el mismo, tanto para el que no sabe si funcionará el cajero automático donde cobra su precaria pensión como para aquel que conduce en el freeway de alguna ciudad norteamericana y, en un descuido, pasa de largo sin pagar peaje bajo un portal atiborrado de sensores y cámaras de video y siente sobre su rostro una serie de flashazos que anticipan la posibilidad de perder la visa.

En estos tiempos donde  impera la falacia del crecimiento económico, mientras lo más importante siga siendo el Producto Interno Bruto, el precio del barril del petróleo y el valor cambiario del dólar, nadie debería de negarse la ocasión de pensar; una oportunidad que ofrecen, pródigamente, las 166 páginas de este libro.

 

Campo de guerra/Sergio González Rodríguez/Edit Anagrama México, 2014, 166pp

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