El mal de la taiga* o nadie sabe a ciencia cierta por qué se va

No había vuelto a recordar la taiga hasta que cayó en mis manos el nuevo libro de Cristina Rivera Garza. Entonces, con solo leer el título, mi cerebro viajó a la adolescencia, a las clases de geografía en la escuela secundaria, a la lección de ecosistemas del planeta. Con sus altos árboles de troncos rectos, cónicos, y su luminoso cielo boreal, las ilustraciones de la taiga me hipnotizaban, me remitían a historias lejanas de hadas, lobos y acogedoras cabañas con chimenea. Lejos estaba de saber que en un sitio así, donde reinan la soledad y el silencio, y las temperaturas rozan los 40 grados bajo cero, lo único que puede encontrar el hombre – si decide incursionar bajo su propio riesgo – es la demencia.

Y de esto trata, precisamente, el nuevo libro de la tamaulipeca Rivera Garza, El mal de la Taiga, de la locura, del desamor, del abandono, del recuerdo, del fracaso sentimental que nos orilla a incursionar en nuestra propia taiga, allí donde aguarda, permanentemente, un lobo de ojos inyectados de sangre y enormes fauces.

Con una sorprendente capacidad narrativa, Cristina – una de las escritoras contemporáneas más vanguardistas de Latinoamérica – nos cuenta en esta novela breve, la hazaña de una investigadora que acepta el encargo de ir en busca de una esposa adúltera refugiada en la taiga.

La atmósfera, opresiva de principio a fin, se recrudece por la parquedad de las frases, la selección cuidadosa de los adjetivos y la sobriedad de los diálogos.

Historia a caballo entre el cuento de hadas y el thriller, Rivera Garza recomienda leerla oyendo la música que viene en un playlist al final del libro. Mismas melodías, dicho sea de paso, que la autora escuchara mientras lo escribiera.

Quizá al terminar el libro al lector le quede una sensación de incertidumbre, de no saber si ha vivido un sueño o participado en la confección del relato. Lo que sí es seguro es que habrán de pasar varios días para que en el cerebro se le vayan diluyendo al lector las imágenes inhóspitas, seductoras y nostálgicas, de esta taiga riveragarciana.

(El mal de la Taiga, Tusquets Editores, 1ª Ed, México 2012, 119 pp

*Taiga: selva del norte de Eurasia y América, de subsuelo helado, formada por coníferas, abedules y arces.

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