La violencia silenciosa*

El teatro  Tiovivo, en Mérida, presenta hasta octubre Manual de cacería, de Noé Morales Muñoz, que explora problemáticas sociales de Yucatán: la violencia silenciosa del alcoholismo y el suicidio.

Yucatán se encuentra entre las zonas con mayor índice de alcoholismo y suicidio de la República. Para crear conciencia al respecto, el colectivo Murmurante Teatro A.C.  invitó al dramaturgo Noé Morales Muñoz a integrarse a su laboratorio escénico con el fin de escribir una obra que, sin duda, inquietará a todos los que afirman que en el sureste del país,“no pasa nada”.

De acuerdo con el director, Juan de Dios Rath, el proyecto “parte de la necesidad de pensar la violencia como una condición que nos atañe a todos, a partir de su configuración como fenómeno social en un sistema que la promueve desde el origen pero al mismo tiempo afirma desalentarla”.

Este Manual de cacería está escrito a partir de historias documentadas que aluden a esa violencia sorda que, de tan común, cada vez se nombra menos. Alcoholismo, pobreza, discriminación, desigualdad y suicidio se han vuelto casi invisibles en la península.

La puesta en escena, que contó con la asesoría teatral de Jorge Vargas y con la colaboración del psicólogo forense Paulino Dzib Aguilar, director de la Agrupación de Profesionales Especializados en el Área de Psicología Jurídica, remite a un encuentro con uno mismo y a la posibilidad de reconocer el umbral, esa zona límite de violencia que nos desequilibra y obliga a decidir cruzarla o no para sobrevivir.

Apoyados por botellas de cerveza, grabadoras, casetes, un proyector de acetatos, fotografías y lámparas, los actores – Ariadna Medina, María José Pool, Juan  de Dios Rath – construyen sus historias dentro de un gran contenedor blanco – diseñado por el escenógrafo Jesús Hernández-  que alude al “espacio neutro,  sistémico, de un aula, un cuarto de interrogatorio, pero también al paisaje desolador de una ciudad agobiada por un sol inclemente la mayor parte del año donde las aguas corren subterráneas, donde la blancura de las casas ha sido metáfora histórica de exclusión hacia los de piel oscura”.

La propuesta visual, diseñada por Josué Abraham, utiliza un circuito cerrado para crear una atmósfera íntima que permite al público ser testigo de la manera en que cada actor va construyendo su propia anécdota.

Manual de cacería  requiere de la complicidad del espectador para desarrollarse. Parafraseando a Enrique Serna exige, a manera de un libro de cuentos,  renovar el esfuerzo imaginativo al inicio de cada historia. Producida por Ariadna Medina, la obra reafirma la voluntad Murmurante Teatro A.C. de abordar problemas sociales utilizando formas escénicas contemporáneas en las que se renuncia a crear personajes ficticios para lograr una conexión más directa con el espectador.

*CRÍTICA TEATRAL APARECIDA EN EL NÚMERO 85 DE LA REVISTA “LA TEMPESTAD”

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