Las claves del intelecto

unpaseo“La novela es la reina del arte literario”, opina con una mezcla de soberbia y sabiduría Ricardo Garibay.

“La mejor literatura del período castrista, dejando fuera a Lezama, se ha hecho en el exilio”, afirma contundente un siempre polémico Emmanuel Carballo.

“Ser escritor no es solamente juntar palabras o publicar libros, sino escribir el tormento y la memoria de tanta gente y también la vida propia”, sentencia el cuentista López Sacha ante una incisiva pregunta.

“De lo que no tengo duda, es de la pureza de mi invocación”, expone certero, seguro de sí mismo, el bardo Efraín Bartolomé al cierre de su entrevista.

Estas inquietantes revelaciones las extraje de la cantera del libro deAgustín Labrada, Un paseo por el paraíso, editado el año pasado por Plaza y Valdés, y que hoy nos ocupa.

Franqueza, pasión, inteligencia son unos cuantos de los adjetivos que podrían aplicarse a las revelaciones que Labrada, durante este “cruce de fuegos en una lid sin muerte” –como él mismo llama al acto de entrevistar- ha sido capaz de atesorar en sus conversaciones con sus doce artistas elegidos.

Todo mundo sabe que una entrevista bien hecha, cuando el que la realiza posee la ironía y la audacia crítica suficientes para dirigirla, se convierte, tal como afirma elpoeta y ensayista peruano Julio Ortega, en un auténtico género literario. Un género que presupone un escenario del habla que no se confunde con ningún otro, sugiere un guión de personas y personajes en acción comunicativa; y ya transcrita, se hace leer en su peculiar protocolo: el diálogo, la habitación humana donde se amistan las ideas.

En español, la historia de la entrevista es reciente. Y es Borges quien ha concedido más y mejores entrevistas. Es culpable de haber utilizado este género para crear mitos sobre su propia biografía. ¿Acaso no dijo en una de ellas haberse leído el Quijote primero en inglés que en español?

En cuanto a modelo de entrevistadores, pienso en Plinio Apuleyo Mendoza y su libro El olor de la guayaba, aquel texto editado en 1982 que recoge las conversaciones del autor con Gabriel García Márquez y que con el tiempo se convertiría en un clásico, amén de un éxito de librería.

Y es que sólo por este género es como podemos acceder a este tipo de confesiones:

“Ruego a Dios –en quien no creo- que nadie se acuerde de mis libros tristes”.

Es la voz de Eliseo Alberto, el cubano ganadordel premio de novela Alfaguara, en la parte medular de la entrevista que le hace Agustín Labrada, y que es la sexta de las doce que conforman Un paseo por el Paraíso.

Y en otra parte, Senel Paz dice: le he sido fiel a mi propia experiencia. Y uno no puede menos que interesarse en descubrir a qué se refiere el ganador del Premio Juan Rulfo de París cuando opina de esta forma.

Seis narradores, cuatro poetas y dos ensayistas. Seis mexicanos, seis cubanos que tienen en común, además del idioma, el oficio de escritor.

El trabajo de Labrada ha sido cuidadoso. No hay que olvidar que él mismo es un gran poeta. Desde el índice uno se percata de su inteligente ordenamiento y cómo el autor opta por seleccionar una sentencia surgida durante el diálogo con el artista para presentar cada entrevista. Una frase que por sí sola simbolice el pensamiento de su autor.

Un paseo por el paraíso es un libro cuya mayor virtud radica en provocar que sus lectores se interesen con sinceridad en la obra de los protagonistas, pues las preguntas de Agustín están formuladas con el propósito de animar el debate literario. Y aunque el autor declara en la introducción que este conjunto de charlas con doce grandes autores de América no fue originalmente pensado como libro, conserva por la materia la unidad temática y seduce al lector desde el principio, por escéptico que sea.

Y voy más allá: me atrevo a decir que es un libro indispensable para cualquiera que desee dedicarse a escribir o por lo menos, al periodismo cultural, ya que desnudael alma creativa de doce consagrados y ahonda en el origen mismo del proceso de la inspiración. El lector de este libro ya no volverá a mirar con los mismos ojos a esta docena de autores. Habrá compartido, al igual que Agustín Labrada, las claves de su intelecto.

Contáctame: cmartinbri@hotmail.com


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